miércoles, 9 de julio de 2008

Epístolas de una muñeca

Posted on 9.7.08 by Rafael Huete

Una tarde soleada, allá por los años 20, un hombre pasea con su pareja por Praga. De repente ve a una niña llorando desconsoladamente. El hombre le pregunta que es lo qué le pasa y la pequeña responde que ha perdido su muñeca. Él se inventa un cuento para explicarle lo sucedido. "Tu muñeca ha salido", le dice. "¿Y tú como lo sabes?", responde un poco extrañada la niña. "Porque me ha escrito una carta". La chiquilla sigue desconfiando de ese individuo. "¿Tienes ahí la carta", le pregunta. "No, la he olvidado en casa, pero mañana te la traigo". La niña ya no sabe qué pensar, y se pregunta si ese señor estará diciendo la verdad.


Esa noche, el extraño hombre, escribe una carta con toda la dedicación e imaginación posible para que la niña calme su llanto y la pérdida de la muñeca. Al día siguiente vuelve al parque y se la lee a la niña. En ella, la muñeca cuenta que necesitaba salir y viajar, no porque no quiera a la niña, sino para hacer nuevos amigos y ver mundo, y que por eso necesitan separarse un tiempo. Además la muñeca le promete que le escribirá todos los días para mantenerla al corriente de lo que hace.


Durante las tres semanas siguientes, ese hombre iba cada día al parque a leerle a la niña la carta que la muñeca le había mandado. Poco a poco la niña sustituyó la realidad que suponía la pérdida de la muñeca, por otra más alegre y amable, y así fue lamentando cada vez menos su partida. La muñeca crecía, iba al colegio, conocía amigos. Sigue diciéndole que le quiere, pero que encuentra complicaciones para poder volver En la última carta, el hombre se tuvo que emplear para que no fuera un final dramático. La muñeca le decía que se había casado y que era muy feliz. Y así se despedía de su amiga.


Por cierto, ese hombre que cada día se tomaba la molestia de escribir una carta para consolar a una niña pequeña por la pérdida de su muñeca era, ni más ni menos, que uno de los mejores escritores del siglo XX: Franz Kafka.


(Historia contenida en el libro Brooklyn Follies de Paul Auster)

1 Response to "Epístolas de una muñeca"

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Anónimo Says....

¿La historia es real? Porque aunque no lo sea es muy bonita.