lunes 8 de febrero de 2010

Up: Por justicia poética

Sería bonito que esta película ganara la estatuilla el próximo 7 de marzo. La cinta es fascinación pura. Drama y comedia de altos vuelos en una historia que envuelve, que emociona y divierte. Que llega. Su virtuosismo técnico es sensacional, y más en esta era de cine 3D medio humano medio ficción medio nada, cubierto de historias melifluas y aburridas. Up es un homenaje al cine de siempre. Al cine de relatos hermosos y conmovedores. Si bien en su segunda parte pierde algo de fuelle, la primera media hora es magistral. Las secuencias encadenadas en donde nos cuentan la historia de esa pareja de ancianos (claro recuerdo a Spencer Tracy y Katherine Hepburn) desde su boda hasta la vejez, sin decir ni una sola palabra, solo imágenes y música, nos retrotraen al mejor Chaplin. Una historia de fantasía y utopías, de las que hoy en día, desgraciadamente, se ven pocas.

Mucha gente podrá tildarla de moralista y buenista, demasiado infantil. Está claro que los valores de la amistad, el amor, la ecología, la lucha por los sueños, puede soñar muy ñoño. Nada más lejos de la realidad. Porque aunque, como apuntábamos antes, la segunda parte del film se convierte más en la típica aventura de Disney, en el final de la historia, y recordando el inicio de la misma, es cuando todo recupera su sentido. Cuando somos conscientes que acabamos de ver una obra maestra de la animación. Cuando entendemos que no solo el cine de Hayao Miyazaki es para adultos, sino que la fantástica factoría de Pixar también puede "engatusar" a los adultos como lo hace con los niños. Es cuando pensamos que realmente ha merecido la pena estar una hora y media delante de la pantalla.

Up no va a ganar el Oscar a Mejor Película (sí ganará el de animación), aunque si los miembros del jurado tuvieran en cuenta a la hora de impartir justicia la misma poética que desprende el film, debería ser la vencedora. Eso no va a pasar. Da igual. Up ya está instalada en el olimpo de películas perdurables hechas clásico. De la mayoría de cintas nominadas este año las olvidaremos en unos meses. Up será imposible de no recordar.

martes 2 de febrero de 2010

Road to Oscar 2010

Como todos los años damos el pistoletazo de salida de la carrera por los Oscar. A partir de ahora y hasta el día 7 de marzo, iremos colgando por aquí opiniones, valoraciones y comentarios de las diferentes películas, categorías y curiosidades de los candidatos/as a recibir la estatuilla. A simple vista hay alguna sorpresa, pero ya iremos comentando a lo largo de este mes. De momento aquí están las candidaturas en las principales categorías.

Mejor Película: (Este año son diez las que optan al Oscar) Avatar, The Blind Side, District 9, An Education, Up, Un Tipo Serio, Up in the Air, En Tierra Hostil, Malditos Bastardos y Precious.
Mejor Director: James Cameron, Katrhyn Bigelow, Lee Daniels, Quentin Tarantino y Jason Reitman.
Mejor Actor: Jeremy Reener, Jeff Bridges, George Clooney, Colin Firth y Morgan Freeman.
Mejor Actriz: Sandra Bullock (¿?), Helen Mirren, Carey Mulligan, Gabourey Sidibe y Meryl Streep.
Mejor Actor Secundario: Stanley Tucci, Matt Damon, Woody Harrelson, Christopher Plummer y Christoph Waltz.
Mejor Actriz Secundaria: Penélope Cruz, Vera Farmiga, Ana Kendrick, Mo´Nique, Maggie Gyllenhall.
Mejor Película Extranjera: La Cinta Blanca, La Teta Asustada, El Secreto de sus Ojos, El Profeta y Ajami.

viernes 29 de enero de 2010

De fiesta en el "infierno"

Si hace una semana denunciábamos los abusos y actitudes reprobables de algunos periodistas desplazados en Haití, hoy el mundo está conmocionado al ver las imágenes de unos médicos puertorriqueños de fiesta tras el terremoto. Mientras la gente sufría, no tenía nada que comer, estaban heridos gravemente, necesitaban atenciones médicas. En mitad de ese infierno, de ese caos de polvo, escombros y sangre, un grupo impresentable de médicos de Puerto Rico se lo pasaban bomba montando francachelas, dándole al bebercio y fotografiándose como si estuvieran de vacaciones en la isla de Guam. Nuevamente otro ejemplo bochornoso de la auténtica misiera y podredumbre moral de ciertas personas. Información completa y más fotos en ElMundo.es y el grupo de Facebook "Salvemos a Haití".


jueves 28 de enero de 2010

Consejero de Empleo andaluz


"Hay un fenómeno que estamos viviendo en las oficinas (del INEM), que por cada persona que pierde el empleo se generan tres inscripciones más, el efecto, en fin, solidaridad, o efecto familia. Cuando un hombre del sector de la construcción pierde el empleo, la respuesta en casa es "vamos a ir todos" y se apuntan también la mujer y el hijo si es mayor de edad. Y ese fenómeno está ocurriendo". Antonio Fernández, Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía. En fin, solo me cabe decir que ante sandeces de este tipo, no me extraña que luego los "sureños" seamos objeto de tantos tópicos y de muchas burlas. Que una comunidad como la andaluza, con más de un millón de un parados, con tasas de paro de más del 20%, con familias que se las ven para llegar, no a fin, sino a mediados de mes, y que el tal Fernández venga con estas excusas y gilipolleces, realmente es insultante.

viernes 22 de enero de 2010

Vergüenza

Esto que voy a hacer hoy en el post no me gusta porque prefiero plasmar opiniones propias, pero no me resisto a reproducir la crónica de Jacobo Díaz para El Mundo sobre la expulsión de periodistas de Haití y lo que los reporteros han hecho en el país caribeño. Tras leer esta información y como integrante de esta hermosa profesión, solo puedo sentir una cosa: Vergüenza.

De Jacobo García, Puerto Príncipe

¿Se puede llegar a un terremoto con maleta de ruedas? Sí. ¿Puede una revista que dedica su última portada a los maquillajes más sorprendentes y a las joyas que vienen para este año enviar a un periodista para la cobertura? Sí. ¿Puede llegar alguien a la zona más devastada del planeta sin agua, comida ni un teléfono en condiciones? Sí.

¿Puede la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) llevar a más de veinte periodistas dentro de un avión de emergencias? Sí. ¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí, y ¿puede el ministro de Exteriores buscarles casa a todos los periodistas para que trabajen con "plena seguridad" cuando sólo ayer hubo tres réplicas y ni la policía ha sido capaz hasta ahora de tomar el control de las calles? Sí, y no sólo eso si no que Juan Pablo De Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica, tuvo que perder un día entero en cumplir la orden del ministro, en medio de un desastre de estas dimensiones. Y además de todo eso incluyan ustedes a una estrella de la televisión nacional convertida en la mayor mosca cojonera de cuantos han pasado por ahí.

El jueves por la noche, junto a muchos otros informadores de todo el mundo, llegó la orden de los marines de EEUU para que la prensa abandonara las instalaciones del aeropuerto de Puerto Príncipe, que los periodistas habían tomado como base de operaciones para realizar su trabajo. En los últimos días en el aeropuerto desembarcaron miles de efectivos estadounidenses cargados hasta los dientes, los aviones militares aterrizaban cada pocos minutos y el material de emergencia corría de forma frenética por la pista pero paseando alegremente en medio de ese desmadre aparece siempre algún periodista. Y fumando.

¿En algún aeropuerto del mundo alguien permitiría una situación así? Pues aquí en Puerto Príncipe así sucedía hasta el jueves. Hasta que fueron expulsados del aeropuerto. Pero no sólo la prensa española sino los periodistas de medio mundo como era lógico.

Pero los periodistas no tienen toda la culpa no, si no que la tiene un paternalismo estúpido que hace que un señor de Moncloa tenga que aterrizar para ver si estamos bien. Aquí no hay desabastecimiento y la comida se puede comprar perfectamente en las calles, eso sí a precios disparatados aunque perfectamente asumibles para un señor que paga en euros. Así que no hay necesidad de ir a robar por la noche (sí, robar por la noche) la comida traída desde España para los equipos de rescate. Tampoco hay violencia, salvo saqueos puntuales, lógicos en estas circunstancias y la electricidad no se ha ido nunca. Pero no, muchos periodistas preferían vivir bajo el cobijo de la gallina de la AECID antes que enfrentarse solos a la una ciudad destrozada de la que lo desconocen todo.

Y aprovecho para adjuntar un artículo de Arturo Pérez Reverte, que lo explica todo mejor que yo:

"Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario 'Pueblo' los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.

Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.

Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá -de sirios y troyanos, oí decir el otro día-. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí -imagínense cómo se agobian éstas- y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."

Arturo Pérez Reverte

martes 19 de enero de 2010

Ghost Riders in the Sky

Bien, pues ya está decidido. Entre los comentarios de blog y los comentarios personales, la decisión ha sido unánime y el apartado de Versionando (que no "versioneando" que era una pequeña licencia) ha ganado por aplastante mayoría. Así que esta será la siguiente sección que incorporaremos. Y para estrenarla utilizaremos una canción del año 1948 escrita por Stan Jones. Me refiero a Ghost Riders in the Sky. Básicamente la letra cuenta la historia de un cowboy que tiene una visión en la que aparecen una serie de "vacas de ojos rojos" en el cielo y un grupo de vaqueros intentando cazarlas. A continuación, uno de estos fantasmales vaqueros se dirige a él y le advierte de que si no cambia su comportamiento se verá condenado a perseguir hasta el inifinito a esas reses diabólicas. Cabe decir que esos gritos (Yipi Yai Yai) son los lamentos de los vaqueros muertos. Es decir, es una canción con fuertes tintes y tendecia mitológica, con una letra poderosa y más grande aún por las voces que la versionaron. Canción misteriosa, que atrapa e intriga. Hay cientos de versiones, aquí hablaremos y escucharemos unas poquitas.

La primera versión y más conocida es la que hizo en los 50 Vaughn Monroe. Con una voz poderosa, orquesta y cuarteto vocal hizo de esta canción una leyenda.



Johnny Cash también se animó a versionar Ghost Riders in the Sky. Pero además de en solitario, (Cash tiene una voz muy parecida a la de Vaughn Monroe) el compositor de Folsom Prison Blues tiene una versión maravillosa, con un sonido mucho más country y respetando la composición original junto a Willie Nelson que, no sé si por que son dos de los más grandes, a mi es de las versiones que más me gustan.



Los Ramrods, un grupo de principios de los 60 que era eminentemente instrumental hizo de Ghost Riders in the Sky algo realmente tenebroso y que llega a dar miedo. Con un festival de gritos y silbidos de fondo, y unas voces con tintes macabros en el "yipi yai yo", hacen de esta versión algo peculiar.



Los desaparecidos Blues Brothers (qué grandes) también hicieron su homenaje a esta canción. Con su particular estilo desenfadado y gamberro, pero respetando el original, se lanzaron a ver vaqueros fantasmas en el cielo.



Para el final he dejado la "mejor". Muchas son las versiones, pero esta es... diferente. Dos cantantes, mano a mano, poder a poder. Con voces reconocidas, particulares en su estilo. Horteras los llaman algunos, incluso rancios. Pero no cabe duda de que han marcado sello en lo suyo y que el tiempo los ha reconocido como a dos de los más grandes. No voy ni a presentarlos. Simplemente hay que ver el video (merece la pena ver el video) y disfrutar de esta versión.

jueves 14 de enero de 2010

A elegir

Mucha gente sabe que yo me muevo a veces a golpe de "venazo" en algunas cuestiones. Pues me ha dado un venazo y he decidido hacer un cambio. En el post anterior comentaba la creación de una sección de grupos y cantantes españoles que tuvieron algún éxito allá por los tiempos de "maricastaña". Bien, pues he pensado que todavía no va a ser sección fija. Lo van a decidir aquellas personas que o entran en el blog o me comentan algo de este espacio en mi vida diaria. La cuestión es la siguiente, para la nueva sección se habrá de elegir entre ese "Cancionero mitómano" y otra que se me acaba de ocurrir, "Versioneando". El asunto consistiría en coger una canción, casi siempre famosa, y hacer un repaso a través del tiempo por aquellas versiones que esa composición musical ha tenido.

Pondré un ejemplo de lo que podría ser este apartado, aunque en este caso el tema solo tiene dos versiones, la original y la versión propiamente dicha. A pesar de esto, es una de mis canciones favoritas en los últimos años. El single original lo compuso en 1994 Trent Reznor, el líder del grupo Nine Inch Nails. Canción oscura, triste, tristísima. El dolor se nota en cada uno de los versos de la canción. Según el propio compositor la realizó en una etapa difícil,en la que un amigo suyo había fallecido. Lógicamente estoy hablando de Hurt.



Parecía imposible mejorar la original. Además es una canción muy personal y poca gente le puede dar el desgarro y la emoción suficientes como para hacer una interpretación mejor. Bien, pues eso ocurrió en 2003. Pocos meses antes de morir y enfrascado en una etapa de absoluto dolor y pena en su vida tras la muerte de su mujer, Johnny Cash nos regala algo único, su propia versión de Hurt. La música y la voz son diferentes a la original, aunque la letra se mantiene. Solo una palabra, conmovedora.