martes, 2 de junio de 2009

E.T II


Ministro de Transporte de EE.UU.: Pepiñouu, perou que esh esouuu.

José Blanco: Miii caaaaasa.

viernes, 29 de mayo de 2009

Monseñor Indecente



Sobre los abusos sexuales a menores cometidos en escuelas católicas irlandesas entre 1950 y 1980 y que la Iglesia de momento no ha condenado. "No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto". Antonio Cañizares, prefecto de la curia Vaticana (o alguna gilipollez por el estilo). Me gustaría hacer un análisis sosegado, e incluso irónico de lo dicho por este necio, pero no puedo. Solo me salen adjetivos calificativos, así que por lo que a mí respecta, las palabras de monseñor me parecen vomitivas, repugnantes, asquerosas, indecentes, denunciables y propias de un representante de una institución tan hipócrita como prescindible.

jueves, 28 de mayo de 2009

Almódovar is not Untouchable

Me declaro fan de Almodóvar. Me gusta su forma de hacer cine, me parece un gran contador de historias, con mucha imaginación, creativo, y que ha conseguido crear un sello y un estilo propio que podría calificarse como "costumbrismo surrealista". Pero hasta ahí llega mi admiración por el director manchego. Porque lo que es el Almódovar "persona" creo que deja bastante que desear. Más allá de su narcisismo, de sus ganas de aparentar y llamar la atención, de su infinita pesadez a la hora de promocionar una película, de su verborrea exasperante, tenemos a un Almódovar que no acepta críticas. Pero no solo no las acepta, sino que arremete contra los críticos, contra gente como Carlos Boyero y Borja Hermoso, que aún trabajando en El País, han demostrado de sobra su independencia a la hora de juzgar y valorar una película.

Y digo lo de El País, porque si hay un periódico, un medio, un lugar donde hemos tenido sobredosis de Almódovar, ha sido el diario de Prisa. Reportajes en el periódico, en el semanal del domingo, una crítica de Gustavo Martín Garzo en la que no para de darle jabón a Almódovar, seguimiento especial en Cannes, y encima se queja porque a Boyero no le gustó su película. Quien siga al crítico de El País sabe que es muy políticamente incorrecto, a veces su crítica puede ser excesiva, pero no se le puede culpar de que no diga lo que piensa. Por eso, yo considero que es uno de los mejores y más claros críticos cinematográficos de nuestro país, aunque no esté siempre de acuerdo con él, sobre todo cuando se mete con cierto cine de auteur.

Pero por encima de todo, un artista lo que no puede hacer es dedicarle unas cuantas entradas en su blog a poner a caer de un burro a un periodista y no aceptar lo que de tí digan como persona que hace un trabajo susceptible de ser juzgado. Hace bien el periódico en salir en defensa de Boyero y Hermoso, y no es la primera vez que lo hace. Unos meses atrás, un grupo de intelectuales del cine, o así se hacían llamar, también golpeó a Carlos Boyero por sus críticas veladas a películas de Kiarostami o Chabrol (auténticos truños), ya que consideraban que el crítico no era lo suficientemente imparcial ni objetivo a la hora de valorar "esas magnas obras". No sé si Kiarostami, Kaurismaki, Anghelopoulos se quejarán de las críticas que reciben, pero la pataleta de Almódovar no tiene justificación. Por muy buen cineasta que sea y por muy bien considerado que esté en el extranjero, tiene que aceptar que haya gente a la que no le gusta su cine. Al fin y al cabo, no es intocable.

P.D. A mí la última película de Almódovar, Los Abrazos Rotos, (repito que soy un fan incondicional de su cine), me dejó bastante frío, indiferente y por momentos llegó a aburrirme.

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Acaba de salir la noticia de que la ministra de Cultura ha aprobado más ayudas al cine en forma de subvenciones. Estupendo, en tiempos de crisis nada como aportar más dinero al nefasto cine español. Lamentable González Sinde.

martes, 26 de mayo de 2009

Lester Burnham

Personaje: Lester Burnham.

Intérprete: Kevin Spacey.

Película: American Beauty.

Director: Sam Mendes.

En 1999 uno de los mejores directores actuales decidió rodar su ópera prima. Imagino que en ese momento Sam Mendes no intuía la repercusión que tendría American Beauty y del cartel de "azote de los cimientos corrompidos de la sociedad americana". Y lógicamente, si algo se asienta sobre bases que se desmoronan al más mínimo contratiempo, lleva inexorablemente al fracaso, al abismo, a la derrota. En esta cinta no hay escapatoria para ninguno de sus personajes, no hay una ventana abierta a la felicidad. Todo es fachada y pose, buenas maneras de puertas afuera, pero el núcleo familiar está podrido (tema que luego recuperaría en Revolutionary Road). En la película todos los personajes están magistralmente dibujados, incluso puede que haya algún que otro tic excesivo pero que sirve para mostrar la complejidad personal de cada uno de manera más clara y transparente. Pero si un personaje encarna en American Beauty la derrota y el hastío vital, ese es el cabeza de familia Lester Burham.





Cuarentón, casado con una auténtica arpía, una hija que pasa de él, un trabajo monótono y que no le gusta, con unos vecinos a cual más excéntrico, amigo de un chaval bastante raro, objeto sexual de una niñata adolescente, y algo importantísimo y que marca toda la película: cuando Lester Burnham nos narra su historia, nos pone sobre aviso desde el principio, él ya está muerto. Es decir, Mendes traza el relato como ya lo hiciera el genio Billy Wilder en la maravillosa El Crepúsculo de los Dioses. Pero para añadir una curiosidad más a la vida de Lester, hay que diferenciar en qué consiste su derrota. Porque su derrota es en vida, pero no cuando está muerto. Vivo, reconoce que solo encuentra consuelo en el momento en el que se masturba en la ducha, pero cuando su tono de voz y sus expresiones toman un tono vital, es cuando está muerto. Curiosa paradoja.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Secretaria déme aire

Quiero dejar claro que aunque no me guste Mecano, no tengo nada en contra de este grupo. Lo digo porque una vez más, los hermanos Cano y Torroja nos dan toda una lección de como les gusta homenajear a los clásicos. Y en este caso, ni más ni menos que se lo hacen a ¡Mocedades!. Pongámonos en situación. A mediados de los setenta, el grupo vasco de folk español, más conocido como Mocedades, graba su canción Secretaria, un canto al duro trabajo de estas maravillosas profesionales no siempre bien ponderadas. En el año 1985, el grupo madrileño de tecno-pop (¿?) Mecano, edita su albúm ¿Dónde está el país de las hadas?, disco en el que se incluye la canción Aire.
-Primero vamos con Secretaria. Especial atención a partir del segundo 26. Por favor, no hay que fijarse en la letra, es muy ridícula.



-Y ahora, con Aire. Homenaje con todas las letras, en especial a partir del segundo 43.

lunes, 18 de mayo de 2009

Qué maravilloso es el cine

En estos tiempos en los que los directores de cine y los guionistas nos toman por memos que no sabemos atar los cabos de una película si no nos muestran el desarrollo de un acción de manera explícita, da gusto ver películas como... El Padrino. Creo que es la primera vez que en este blog, se habla del leit motiv de su creación. Digo esto porque si no hubiera visto hace mucho años esta joya del cine, no amaría al cine de la forma en que lo hago, y este blog o no existiría o perdería gran parte de su significado. Empezando por mi "nombre". Quien me conoce sabe de mi pasión desmedida por El Padrino, de mi pesadez al poder estar horas y horas hablando de la película, de mi fetichismo por todos aquellos objetos relacionados con la película. Pero el tema del post no es mi frikismo mafioso, sino una escena que cada vez que la veo, se me ponen los pelos de punta.


Bien es verdad que la película tiene muchísimas escenas memorables, y alguna hay que me gusta más que la que voy a comentar (estoy pensando que lo mismo hago una sección de Escenas de El Padrino), pero esta en particular, que es hacia el final de la primera parte, hace que un escalofrío recorra mi espina dorsal. Y el motivo de que hoy me dé por comentar esta escena es porque anoche la vi por tainteigesima vez. Por situar un poco el contexto de la acción y resumirlo por encima para quien no haya visto la película (imagino que serán muy poquito) Michael Corleone es el hijo de El Padrino, Don Vito. Es un joven apuesto, combatiente de guerra, tranquilo, moderado, con las manos limpias y sin ganas de convertirse en un mafioso ni seguir el camino de su padre y hermanos. Su novia, Kay, con la que está a punto de casarse, no conoce toda la historia de la familia Corleone, pero Michael se la cuenta y le promete que él no será como ellos. Ante esta promesa, se casan. Pero las circunstancias, hacen que el pequeño de los Corleone se convierta en el nuevo Don. En esta escena, Kay y el espectador, toman conciencia de que Michael ya es el nuevo Padrino.


La cámara está situada en la habitación contigua al despacho de Michael Corleone. Kay sale de él tras hablar, más bien discutir, con su marido. Con la maravillosa melodía princpal de la película de fondo, vemos en un primer plano difuminado a Kay, y al fondo, empiezan a llegar hombres al despacho de Corleone, donde le muestran su fidelidad y su respeto por ascender a Don. En ese momento, la mano derecha del Padrino, Al Neri, se acerca a la puerta desde la que está mirando Kay toda la escena, y con un gesto frío y duro, sin mediar palabra, la cierra ante la cara de espanto e incertidumbre de la mujer. Quizás explicada así por separado, extrayéndola de la película y vista en un video de 40 segundos, pierde su fuerza, pero en el contexto de la película, por lo menos a mí, me parece algo sobrecogedor. Aquí dejo el video y mientras me iré pensando eso de una sección sobre escenas de El Padrino.



domingo, 17 de mayo de 2009

Mario Benedetti

ESTADOS DE ÁNIMO

A veces me siento
como un águila en el aire
(de una canción de Pablo Milanés)
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas

unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano

a veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas

pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones

una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces

sereno en mi confianza
confiado en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.

Acaba de salir la noticia de la muerte de Mario Benedetti, el creador de maravillas como esta. El mundo pierde a uno de los poetas más lúcidos y transparentes que había. Semana negra para la cultura hispana.