miércoles, 28 de abril de 2010
¿Prioridades?
miércoles, 10 de febrero de 2010
Cuestiones intocables
Por todos es conocido, y los propios juristas reconocen, que el juez Baltasar Garzón deja mucho que desear como figura jurídica. Es un instructor lamentable (importantes narcotraficantes han quedado libertad por culpa de sus deficientes instrucciones de casos). Le gusta más la tele y salir en ella que a un tonto un lápiz. Su enorme ego ha hecho que acapare demasiados casos importantes, lo que hace dudar de su capacidad de análisis por falta de tiempo. Ha hecho muchas veces dejación de funciones, yéndose a dar cursos a Nueva York mientras en la Audiencia Nacional deberían estar juzgando a etarras. En el año 93 fue en las listas de un partido político, el PSOE, por lo que su imparcialidad tampoco está del todo clara.
Por no decir solo cosas malas, también hay que decir que gracias a Baltasar Garzón han caído muchos terroristas, llevó a cabo importantes operaciones contra el tráfico de drogas, encausó a Pinochet y lo último e interesante, la investigación de los crímenes del franquismo dentro de la conocida ley de Memoria Histórica. Bien, entonces vamos a lo curioso. ¿Por qué un juez que ha hecho tantas cosas denunciables y querellables va a ser suspendido por investigar los crímenes de la dictadura española, algo loable y de justicia histórica? ¿Por qué un juez decide hacer caso a la querella de un sindicato fascistoide y de marcado carácter ultraconservador, en lugar de al Fiscal General del Estado que pide no sancionar a Garzón? Pues para mí esto solo tiene una explicación: todavía en nuestro país parece que hay cuestiones intocables que afectan al periodo más oscuro y bochornoso del siglo XX español.
viernes, 22 de enero de 2010
Vergüenza
De Jacobo García, Puerto Príncipe
¿Se puede llegar a un terremoto con maleta de ruedas? Sí. ¿Puede una revista que dedica su última portada a los maquillajes más sorprendentes y a las joyas que vienen para este año enviar a un periodista para la cobertura? Sí. ¿Puede llegar alguien a la zona más devastada del planeta sin agua, comida ni un teléfono en condiciones? Sí.
¿Puede la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) llevar a más de veinte periodistas dentro de un avión de emergencias? Sí. ¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí, y ¿puede el ministro de Exteriores buscarles casa a todos los periodistas para que trabajen con "plena seguridad" cuando sólo ayer hubo tres réplicas y ni la policía ha sido capaz hasta ahora de tomar el control de las calles? Sí, y no sólo eso si no que Juan Pablo De Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica, tuvo que perder un día entero en cumplir la orden del ministro, en medio de un desastre de estas dimensiones. Y además de todo eso incluyan ustedes a una estrella de la televisión nacional convertida en la mayor mosca cojonera de cuantos han pasado por ahí.
El jueves por la noche, junto a muchos otros informadores de todo el mundo, llegó la orden de los marines de EEUU para que la prensa abandonara las instalaciones del aeropuerto de Puerto Príncipe, que los periodistas habían tomado como base de operaciones para realizar su trabajo. En los últimos días en el aeropuerto desembarcaron miles de efectivos estadounidenses cargados hasta los dientes, los aviones militares aterrizaban cada pocos minutos y el material de emergencia corría de forma frenética por la pista pero paseando alegremente en medio de ese desmadre aparece siempre algún periodista. Y fumando.
¿En algún aeropuerto del mundo alguien permitiría una situación así? Pues aquí en Puerto Príncipe así sucedía hasta el jueves. Hasta que fueron expulsados del aeropuerto. Pero no sólo la prensa española sino los periodistas de medio mundo como era lógico.
Pero los periodistas no tienen toda la culpa no, si no que la tiene un paternalismo estúpido que hace que un señor de Moncloa tenga que aterrizar para ver si estamos bien. Aquí no hay desabastecimiento y la comida se puede comprar perfectamente en las calles, eso sí a precios disparatados aunque perfectamente asumibles para un señor que paga en euros. Así que no hay necesidad de ir a robar por la noche (sí, robar por la noche) la comida traída desde España para los equipos de rescate. Tampoco hay violencia, salvo saqueos puntuales, lógicos en estas circunstancias y la electricidad no se ha ido nunca. Pero no, muchos periodistas preferían vivir bajo el cobijo de la gallina de la AECID antes que enfrentarse solos a la una ciudad destrozada de la que lo desconocen todo.
Y aprovecho para adjuntar un artículo de Arturo Pérez Reverte, que lo explica todo mejor que yo:
"Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario 'Pueblo' los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.
Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.
Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá -de sirios y troyanos, oí decir el otro día-. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.
Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí -imagínense cómo se agobian éstas- y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.
Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa."
Arturo Pérez Reverte
martes, 8 de diciembre de 2009
Alumbrado por despidos
Pero como no es cuestión de hablar de todos los puestos de trabajo perdidos en todas las profesiones, me centraré en la que más me atañe: el periodismo. Así, tenemos en Andalucía al Grupo Joly de comunicación, editor de periódicos como el Diario de Sevilla o el Diario de Cádiz. Bien, pues dicho grupo, que tampoco es grandísimo, ha despedido este año a 80 trabajadores. 80 familias que han perdido uno de sus sueldos. Desgraciadamente esto es normal hoy en día en este mundo. Muchas empresas han hecho unos expedientes de regulación tremendos o tienen pensado hacerlos. Todos lo justifican en que se ha rebajado los ingresos por publicidad por culpa de la crisis. La explicación puede ser válida, pero en el caso del Grupo Joly hay un "pero".
El matiz que tiene Joly es que a pesar de haber dejado en la puta calle a 80 trabajadores porque no podían pagar sus sueldos, sí tiene 610.000 euros del ala para patrocinar el alumbrado navideño de la ciudad de Sevilla. Ciertamente es bochornoso y escandaloso. Si yo fuera uno de esos trabajadores estaría ahora mismo montando un pollo que se iba a ciscar la perra. Y más aún cuando el grupito de marras ha anunciado que probablemente el año que viene se produzcan más patadas en el culo a su plantilla empleada. Es decir, asistimos a un nuevo ejercicio de abuso de poder de unos empresarios que solo buscan su beneficio a costa de lo que sea, en este caso a costa de unos pobres trabajadores cuyo único mérito para ser despedidos ha sido el de trabajar informando a los andaluces. Pero claro, es más importante la bombillitas navideñas en Sevilla que el pan de 80 familias.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Leyes antidemocráticas en una democracia
Pero es que claro, el notario mayor del Reino, el ministro de Justicia, esa mezcla de Brutus y Bud Spencer, el señor Caamaño se descuelga con la siguiente frase: "Administrativamente se pueden cerrar web de descargas ilegales (¿?) ya que también se clausuran las páginas de Internet que enseñan cómo se hacen bombas". Con dos cojones. El garante del cumplimiento del Estado de Derecho en el poder civil incurre en una serie de falsedades en una frase de dos líneas. En primer lugar, "administrativamente" no, lo deberán decidir los jueces porque supone una merma de libertad de expresión. "Descargas ilegales". Que se sepa de momento no hay ninguna ley que diga que el intercambio de archivo P2P sea ilegal, así que eso es mentira. Y luego compara la descarga de material de Internet protegido con la fabricación de bombas. Sobra comentarios porque él solito se ha retratado. Yo solo espero que se rectifique porque de lo contrario la rebelión puede ser tremenda.
ACTUALIZACIÓN 19:48
Teletipo Europa Press
Zapatero: "Nada más lejos de la intención del
Gobierno que cerrar ninguna página web"
MADRID, 3 (Portaltic/EP)
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aludió
este jueves a la posibilidad de cerrar por orden administrativa las
páginas 'webs' que alojen contenidos ilegales, negando tal
posibilidad. "Nada más lejos de la intención del Gobierno que cerrar
ninguna página web".
"Si hay que aclarar algo desde el punto de vista de la redacción
se hará y lo hará el Ministerio de Cultura, junto con el Gobierno y,
por supuesto, les voy a dar mi opinión, ha de prevalecer siempre la
libertad de expresión", declaró Zapatero en rueda de prensa en el
Palacio de la Moncloa.
R
03/Dic/2009 19:38:55
(EUROPA PRESS)
martes, 1 de diciembre de 2009
Caraduras musicales
Y es que claro si vemos los artistas que esta mañana han protestado en contra de la piratería, pues es para echarse a temblar. Allí estaban Chenoa, que seguro que se baja del Emule las canciones del Bisbal para joderle; Antonio Carmona, que yo pensaba que tras dejar Ketama se dedicaba a otros menesteres; Luis Eduardo Aute, que el último disco que vendió fue hace más de treinta años y que dudo mucho que sean muy pirateadas sus canciones, y que encima ha amenazado con actos más contundentes si no se actúa; Rosario Flores, que desde que su gato dejó de hacer "uy uy uy, ay ay ay", no tenemos muchas noticias de ella; Tamara, una chiquita que participó en Lluvia de Estrellas y a la que parece que el humo del escenario le dejó tocado el sentido común. Otros compinches que estaban en el acto eran David de María, La Oreja de Van Gogh o Loquillo. Es decir, la creme de la creme.
El problema que tiene esta gente es su caradura y su cinismo. Además de su hipocresía y falsedad de argumentos. ¿Qué le hace más daño a un artistazo como Antonio Carmona o Chenoa, que mi primo Sesibuto se baje una canción suya, o que la productora Tal y la distribuidora Cual se lleven el 80% de los ingresos por disco? Porque vamos siempre se ha dicho y los artistas reconocen y así está probado, que un cantante verdaderamente gana pasta por los conciertos, no por los discos, así que lo chungo sería piratear conciertos y no CD´s. Y ya no es eso, es que además nos cobran un canon por CD virgen por si acaso se nos ocurre piratear. Es decir que si yo quiero grabar en ese soporte las fotos de mi excursión de fin de semana por Villarejo del Trebujeque, pues tendré que pagar igual el canon aunque no vaya a utilizarlo para grabar alguna de esas mierdas con que nos saturan estos artistas apesebrados. Malito me pongo con este tema.
martes, 17 de febrero de 2009
Tele-lodazal
jueves, 12 de febrero de 2009
Killer reality
domingo, 11 de enero de 2009
Madrid-Tombuctu
Está claro que la Agencia Española de Meteorología (AEMET) tiene su parte de culpa por no haber podido predecir una nevada de esas características, que por otra parte es su trabajo, pero lo de las administraciones es bochornoso. Tenemos una ministra de Fomento incapaz de hacer nada salvo demostrar su chulería y malas artes, que en cinco años en su cargo acumula fracaso tras fracaso (cercanías de Barcelona, huelga de transportistas, huelgas de pilotos, lo del pasado viernes, etc). Tenemos una presidenta de la Comunidad de Madrid más preocupada de pegarle la patada al asiento del presidente de su partido y de hacerse con el control de Caja Madrid, que del bienestar de los ciudadanos a los que representa. Y tenemos un alcalde de una ciudad que está tumbado a la bartola, pensando en los JJ.OO. de 2016 y de hacer faraónicas carreteras, que cuando caen cuatro copos, son intransitables.
Y todo esto provoca que, por su falta de previsión, millones de ciudadanos, no solo de Madrid, nos viéramos perjudicados y no pudiéramos viajar (en mi caso por un motivo urgente). Me importa una higa que se echen las culpas los unos a los otros. Todos, sin excepción, son culpables, y lo son por no tener un plan de emergencias para estos casos. España no es Mali, aquí nieva y hay riesgo de que estas cosas ocurran. España no es Mozambique, y sus dirigentes deberían ser previsores. España no es Botsuana, y sus gobernantes deberían ser más diligentes y no poner en marcha el plan de emergencia a las 13.30 de la mañana, cinco horas después de que empezara todo, con miles de personas atrapadas en sus coches. España no es Gabón, y debería haber máquinas quitanieves no solo en la sierra, sino en todas las carreteras nacionales, autonómicas, locales o simples caminos para el arado. España no es un país tercermundista, pero muchas veces uno piensa que en cuestión de infraestructuras y de comunicaciones, vivimos en el absoluto subdesarrollo.
viernes, 23 de mayo de 2008
¿Dónde está la mosca...Aquí o aquí?

domingo, 10 de febrero de 2008
Un poco de respeto
viernes, 1 de febrero de 2008
Requiem por una hortaliza podrida
martes, 18 de diciembre de 2007
Carne de "canon"
martes, 6 de noviembre de 2007
Que malo es no aceptar las críticas

martes, 16 de octubre de 2007
Basta Ya!!!
En el primer puesto no hay sorpresas, sigue Islandia un año más como el país con mayor libertad de prensa. Tampoco es un caso llamativo porque entre los ocho primeros hay cinco países nórdicos (Islandia,1ª; Noruega, 2ª; Finlandia, 6ª; Suecia, 7ª; Dinamarca 8ª) También se encuentran entre los diez primeros: Eslovaquia, 3ª; Estonia, 4ª; Bélgica, 5ª; Irlanda, 9ª y Portugal 10ª. Del 10 al 20 se encuentran la mayoría de los denominados países centro europeos: Suiza, Países Bajos, Austria, República Checa, Hungría, Alemania (20).